En estos días en que la sociedad se enfrenta diversos problemas en cuanto al traslado de un punto a otro de la ciudad; como la congestión vehicular, el elevado precio de las bencinas, inconformidad con el trasporte público, entre otros; una alternativa de transporte que poco a poco se ha ido promoviendo y masificando es la bicicleta. Sin embargo, durante las últimas semanas, esta opción ha entrado en una gran polémica, esto gracias al proyecto de ley que se propuso sobre la prohibición del tránsito de bicicletas por las calles, lo que es claramente una falta de respeto para el sin número de ciclistas que utilizan este medio de transporte. Lo que este país necesita son más ciclovías y espacios para el uso de bicicleta, en vez de restringirlo.
El movilizarse en bicicleta es una opción de transporte que posee gran cantidad de ventajas en comparación a otras formas de movilización, es saludable para nuestro organismo, económica, rápida y es un transporte que no emite contaminación. Es por esto que es de vital importancia que el gobierno se preocupe de legislar a favor de este medio de transporte; sin embargo, el proyecto propuesto en vez de promover el uso de bicicletas lo restringe, prohibiendo la circulación de bicicletas por las calles y promoviendo el uso de ciclovías y veredas. El proyecto tiene claras desventajas.
En primer lugar, cada día hay más personas que se movilizan en este tipo de transporte, necesitando mayor disponibilidad de espacio para circular; por el contrario, lo que se propone disminuye las opciones de tránsito de los ciclistas. Desde este punto de vista hay que ser realistas, en Santiago aún existe escasa cantidad de ciclovías y a pesar de que el proyecto considera la construcción de estos espacios, no será suficiente para cubrir la alta demanda; por lo que-si el proyecto de ley se aprobase- los ciclistas se verían obligados a circular por veredas, encontrándose con los peatones que caminan por ellas. Aquí llegamos al segundo punto: el descontento de los peatones y otras dificultades que conllevaría el tránsito de bicicletas por las veredas, como mayor congestión en ellas e incomodidad en el traslado de peatones, además de eventuales accidentes.
A pesar de que el proyecto de ley se argumenta la disminución de la alta tasa de incidencia de accidentes, de los cuales son víctimas ciclistas que transitan por las calles y avenidas; este argumento se invalida, pues si bien es un riesgo el tránsito de ciclistas por las calles- donde se encuentran con vehículos que no los respetan- la circulación por veredas, como se mencionó anteriormente, puede ocasionar otro tipo de accidentes. Si se quiere disminuir la incidencia de accidentes existen otras medidas que deben tomarse antes de desalojar a los ciclistas de allí. La medida más importante es la construcción de nuevas ciclovías, principalmente en las calles más importantes de todas las comunas de nuestro país. Otra opción es promulgar leyes que promuevan el respeto de automovilistas hacia los ciclistas.
Recapitulando, si bien el proyecto plantea aspectos que deben considerarse, Santiago no está preparado para este cambio; primero se debe promover la reestructuración de nuestras calles, considerando la construcción de más espacios para la circulación de bicicletas, ya que el número de ciclovías existentes y las que prontamente serán construidas no son suficientes. Por otro lado, el permiso que se les otorgará a los ciclistas para el tránsito por las veredas puede ser positivo para los que aún no se atreven a usar las calles, pero sin duda no es solución para todos los ciclistas que necesitan desplazarse con mayor rapidez y que actualmente ocupan las calles. Por el momento, la única solución posible es permitir el tránsito por las calles, instando a ciclistas a transitar con precaución y a automovilistas a respetar este medio de transporte que se está haciendo tan popular.
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