En estos días en que la sociedad se enfrenta a diversos problemas en el traslado de un punto a otro de la ciudad; como lo son el elevado precio de las bencinas, inconformidad con transporte público, alto número de automóviles en las calles- causando los conocidos “tacos”- entre otros; una alternativa de transporte que poco a poco se ha ido promoviendo y llegando a ser popular, es la bicicleta.
El movilizarse en bicicleta es una opción de transporte que posee gran cantidad de ventajas en comparación a otras formas de movilización, es saludable para nuestro organismo, económica, rápida y es un transporte que no emite contaminación. Sin embargo, existen un inconveniente que dificulta su uso, la ausencia de ciclovías en ciertas partes de Santiago, lo que obliga a ciclistas a transitar por calles o incluso por veredas.
Este inconveniente es el que se discute frecuentemente estos días. Se ha propuesto un proyecto de ley, que prohibiría la circulación de bicicletas en calles, debiendo trasladarse únicamente por ciclovías y veredas. El argumento para esta medida es el disminuir así la alta incidencia de accidentes, de los cuales son víctimas ciclistas que transitan por calles y avenidas. Otro punto a favor de este proyecto es la legislación sobre el uso de bicicletas en veredas, indicándose la precaución que debe tenerse en ese caso.
Lo negativo de este proyecto de Ley, y por lo cual el Centro de Bicicultura manifiesta su rechazo, es que cada día hay más personas que se movilizan en este tipo de transporte, necesitando mayor disponibilidad de espacio para circular. Por el contrario, este proyecto de ley disminuye las opciones de transito de los ciclistas. Desde este punto de vista hay que ser realistas, en Santiago aún existe una escasa cantidad de ciclovías, por lo que- si el proyecto de ley se aprobase- los ciclistas se verían obligados a circular por veredas; encontrándose con los peatones que caminan por ellas. En cuanto a los peatones, la manifestación general es de descontento, esto es altamente comprensible, pues el tránsito de bicicletas por veredas dificultaría su propio traslado y, eventualmente, puede podría ocasionar mayor número de accidentes.
Recapitulando, si bien este proyecto tiene ciertas ventajas que podrían considerarse, Santiago no está preparado para un cambio de este tipo. Primero, se necesita una reestructuración de las calles y habilitación de más espacio de circulación para bicicletas. La construcción de nuevas ciclovías es un progreso, sin embargo estas siguen siendo deficientes en número para la gran demanda. Segundo, a pesar de que el legislar y autorizar la circulación por veredas tiene un aspecto positivo y altamente beneficioso para ciclistas que aún no se atreven a transitar por calles; no es viable que todos los ciclistas los utilicen, no sólo por el descontento de peatones, sino también por la congestión que ocurriría en ellas. Por el momento, la única solución posible es permitir el tránsito por las calles, instando a ciclistas a transitar con precaución y a automovilistas a respetar este medio de transporte que se está haciendo tan popular.