viernes, 20 de mayo de 2011

Sistema de salud de Chile y sistema previsional

En Chile el Sistema de Salud está conformado por todas las personas que se encargan de las acciones de promoción, protección y recuperación de la salud y de la rehabilitación de personas enfermas (Colegio Médico, s.f.). Las instituciones que componen este sistema se identifican según distintos criterios: Formalidad de la institución, rol institucional en el sistema (previsional –financiero, proveedor de servicios asistenciales o mixtos) y organizaciones con o sin fines de lucro. Según estos criterios, en Chile el sector salud se compone de un sistema mixto, entre entidades públicas y privadas.  El proveedor financiero del  sistema de salud es el Fondo Nacional de Salud (FONASA) y el prestador asistencial es el Sistema Nacional de Servicios en Salud (SNSS). En cuanto al sistema privado, las instituciones de salud previsional (ISAPRES) corresponden prestadores financieros y las entidades prestadoras de salud están a cargo de profesionales y centros asistenciales privados.

El Sistema Nacional de Servicios en Salud se compone por el Ministerio de Salud (MINSAL), los servicios de salud, el instituto de salud pública y la central de abastecimiento. Cada una de estas entidades tiene la responsabilidad de cumplir ciertas funciones para optimizar la entrega de salud a la población. A la cabeza del SNSS se encuentra el MINSAL, el cual debe velar por la salud nacional, garantizando acceso a toda la población para el fomento  y recuperación de la salud. Para esto se encarga de gestionar normativas, formulación de planes y programas de salud y coordinar y supervisar las organizaciones inciden en el sistema.  Los servicios de salud son los que directamente ejercen actividades de salud en interrelación con las personas; estos servicios se constituyen por hospitales, consultorios, centros de salud familiar y postas rurales. Para cumplir con las demandas de salud de toda la población, de forma eficiente y coordinada; los servicios de salud dividen y organizan según nivel de cobertura y complejidad en nivel primario, secundario y terciario.

Como se mencionó anteriormente, el organismo encargado de ejercer la función financiera en el sistema público de salud es FONASA. Esta institución recauda, administra y distribuye los recursos destinados a salud, basándose en las normas y planes que decreta el ministerio. La prestación en salud no se limita solamente a beneficiarios que accedes a servicios asistenciales públicos, sino también a los que desean hacerlo en el sistema privado, en centros que han arreglado convenios con FONASA. Existen dos tipos de afiliados a esta organización; usuarios que cotizan el 7% de sus sueldos mensuales, y personas que no cuentan con los recursos necesarios para hacerlo y que caen en la categoría de indigentes, siendo financiados directamente por el estado. Por su lado las ISAPRES, ejercen prestaciones y dan beneficios a usuarios del sistema privado de atención; las que pueden ser efectivas tanto en las mismas organizaciones o en entidades privadas distintas, como clínicas y consultas privadas, entre otros. La afiliación a las ISAPRES es voluntaria y se realiza por medio de un contrato el que establece el pago de una cuota del sueldo mensual del afiliado.

Por último, existe además el sistema de Garantías explicitas en Salud; el cual ofrece acceso a la promoción, prevención y recuperación de la salud de la población en relación a las patologías más frecuentes que aquejan a la población. Para esto el sistema se basa en cuatro garantías: acceso, calidad, oportunidad y protección financiera. Por tanto este sistema permite que toda la población tanto del sistema público como privado pueda acceder a atención de salud de calidad, en un servicio acreditado y en un plazo determinado.  El sistema garantiza el financiamiento total o parcial de la atención necesaria según la patología. Para acceder a este servicio es necesario consultar en los centros de salud o en las ISAPRES, pudiendo ingresar por una de las patologías establecidas dentro del programa. Además el sistema GES ofrece un examen preventivo anual, el cual tiene como objetivo pesquisar factores de riesgo y prevenir complicaciones; este examen es sin costo para todas las personas (MINSAL, s.f).

martes, 3 de mayo de 2011

bicicletas, calles y peatones (versión 2)

     En estos días en que la sociedad se enfrenta diversos problemas en cuanto al traslado de un punto a otro de la ciudad; como la congestión vehicular, el elevado precio de las bencinas, inconformidad con el trasporte público, entre otros; una alternativa de transporte que poco a poco se ha ido promoviendo y masificando es la bicicleta. Sin embargo, durante las últimas semanas, esta opción ha entrado en una gran polémica, esto gracias al proyecto de ley que se propuso sobre la prohibición del tránsito de bicicletas por las calles, lo que es claramente una falta de respeto para el sin número de ciclistas que utilizan este medio de transporte. Lo que este país necesita son más ciclovías y espacios para el uso de bicicleta, en vez de restringirlo.

    El movilizarse en bicicleta es una opción de  transporte que posee gran cantidad de ventajas en comparación a otras formas de movilización, es saludable para nuestro organismo, económica, rápida y es un transporte que no emite contaminación. Es por esto que es de vital importancia que el gobierno se preocupe de legislar a favor de este medio de transporte; sin embargo, el proyecto propuesto en vez de promover el uso de bicicletas lo restringe, prohibiendo la circulación de bicicletas por las calles y promoviendo el uso de ciclovías y veredas. El proyecto tiene claras desventajas.

    En primer lugar, cada día hay más personas que se movilizan en este tipo de transporte, necesitando mayor disponibilidad de espacio para circular; por el contrario, lo que se propone disminuye las opciones de tránsito de los ciclistas. Desde este punto de vista hay que ser realistas, en Santiago aún existe escasa cantidad de ciclovías y a pesar de que el proyecto considera la construcción de estos espacios, no será suficiente para cubrir la alta demanda; por lo que-si el proyecto de ley se aprobase- los ciclistas se verían obligados a circular por veredas, encontrándose con los peatones que caminan por ellas. Aquí llegamos al segundo punto: el descontento de los peatones y otras dificultades que conllevaría el tránsito de bicicletas por las veredas, como mayor congestión en ellas e incomodidad en el traslado de peatones, además de eventuales accidentes.
A pesar de que el proyecto de ley se argumenta la disminución de la alta tasa de incidencia de accidentes, de los cuales son víctimas ciclistas que transitan por las calles y avenidas; este argumento se invalida, pues si bien es un riesgo el tránsito de ciclistas por las calles- donde se encuentran con vehículos que no los respetan- la circulación por veredas, como se mencionó anteriormente, puede ocasionar otro tipo de accidentes. Si se quiere disminuir la incidencia de accidentes existen otras medidas que deben tomarse antes de desalojar a los ciclistas de allí. La medida más importante es la construcción de nuevas ciclovías, principalmente en las calles más importantes de todas las comunas de nuestro país. Otra opción es promulgar leyes que promuevan el respeto de automovilistas hacia los ciclistas.

    Recapitulando, si bien el proyecto plantea aspectos que deben considerarse, Santiago no está preparado para este cambio; primero se debe promover la reestructuración de nuestras calles, considerando la construcción de más espacios para la circulación de bicicletas, ya que el número de ciclovías existentes y las que prontamente serán construidas no son suficientes. Por otro lado, el permiso que se les otorgará a los ciclistas para el tránsito por las veredas puede ser positivo para los que aún no se atreven a usar las calles, pero sin duda no es solución para todos los ciclistas que necesitan desplazarse con mayor rapidez y que actualmente ocupan las calles. Por el momento, la única solución posible es permitir el tránsito por las calles, instando a ciclistas a transitar con precaución y a automovilistas a respetar este medio de transporte que se está haciendo tan popular.

martes, 26 de abril de 2011

Bicicletas, calles y peatones.

   En estos días en que la sociedad se enfrenta a diversos problemas en el traslado de un punto a otro de la ciudad; como lo son el elevado precio de las bencinas, inconformidad con transporte público, alto número de automóviles en las calles- causando los conocidos “tacos”- entre otros; una alternativa de transporte que poco a poco se ha ido promoviendo y llegando a ser popular, es la bicicleta.
   El movilizarse en bicicleta es una opción de  transporte que posee gran cantidad de ventajas en comparación a otras formas de movilización, es saludable para nuestro organismo, económica, rápida y es un transporte que no emite contaminación.  Sin embargo, existen un inconveniente que dificulta su uso, la ausencia de ciclovías en ciertas partes de Santiago, lo que obliga a ciclistas a transitar por calles o incluso por veredas.
   Este inconveniente es el que se discute frecuentemente estos días. Se ha propuesto un proyecto de ley, que prohibiría la circulación de bicicletas en calles, debiendo trasladarse únicamente por ciclovías y veredas.  El argumento para esta medida es el disminuir así la alta incidencia de accidentes, de los cuales son víctimas ciclistas que transitan por calles y avenidas.  Otro punto a favor de este proyecto es la legislación sobre el uso de bicicletas en veredas,  indicándose la precaución que debe tenerse en ese caso. 
   Lo negativo de este proyecto de Ley, y por lo cual el Centro de Bicicultura manifiesta su rechazo, es que cada día hay más personas que se movilizan en este tipo de transporte, necesitando mayor disponibilidad de espacio  para circular. Por el contrario, este proyecto de ley disminuye las opciones de transito de los ciclistas. Desde este punto de vista hay que ser realistas, en Santiago aún existe una escasa cantidad de ciclovías, por lo que- si el proyecto de ley se aprobase- los ciclistas se verían obligados a circular por veredas; encontrándose con los peatones que caminan por ellas. En cuanto a los peatones, la manifestación general es de descontento,  esto es altamente comprensible, pues el tránsito de bicicletas por veredas dificultaría su propio traslado y, eventualmente, puede podría ocasionar mayor número de accidentes.
   Recapitulando,  si bien este proyecto tiene ciertas ventajas que podrían considerarse, Santiago no está preparado para un cambio de este tipo. Primero, se necesita una reestructuración de las calles y habilitación de más espacio de circulación para bicicletas. La construcción de nuevas ciclovías es un progreso, sin embargo estas siguen siendo deficientes en número para la gran demanda. Segundo, a pesar de que el legislar y autorizar la circulación por veredas tiene un aspecto positivo y altamente beneficioso para ciclistas que aún no se atreven a transitar por calles; no es viable que todos los ciclistas los utilicen, no sólo por el descontento de peatones, sino también por la congestión que ocurriría en ellas. Por el momento, la única solución posible es permitir el tránsito por las calles, instando a ciclistas a transitar con precaución y a automovilistas a respetar este medio de transporte que se está haciendo tan popular.